Winger – Karma

Winger ha sido, y es, una de las mejores bandas de rock, y también de las más infravaloradas. Muchos se han quedado en la superficie glam que les cubría cuando empezaron sus andanzas en la segunda mitad de los años 80, y no rascaron para ver que Kip Winger es uno de los cantantes más excepcionales que hay, además de un buen bajista; que Reb Beach es un guitarrista soberbio, que Rod Morgenstein es un batería tremendo, y Paul Taylor un instrumentista de lujo tanto a la guitarra como al bajo. Paul ha sido sustituido por John Roth, un guitarrista fenomenal. Y lo más importante, que la banda tiene personalidad, un estilo propio que les hace reconocibles de inmediato, y que suenan sinceros.
En su nuevo disco, Karma, el grupo de New York sigue no sólo fiel a su estilo sino mejorando nota a nota, y compás a compás. Las canciones tienen un sabor tradicional pero están cocinadas de una manera muy moderna, con un sonido impresionante, afilado, limpio, y muy compacto.
La voz de Kip sigue siendo única, y las guitarras de Reb y John nos deleitan con una colección de riffs duros, cañeros, y solos de esos que demuestran que estos tipos saben tocar con mayúsculas.
Por canciones, Deal with The Devil abre con ese riff de guitarra que esperamos de Winger; un riff rápido, eléctrico y un resto de canción que actualiza el sonido del sueño que todo niño tiene sobre ser una estrella del rock.
Stone Cold Killer tiene un sonido más oscuro y serio, más propio del Winger de los últimos discos.
Big World Away sigue con otro riff oscuro que sostiene a un verso medio rapeado que se convierte en un coro efectista.
Pull Me Under es mi favorita, comenzando con un riff también rápido y muy representativo de la banda, lleno de una energía que se transmite por unos versos más bajos y un coro más potente. A destacar el solo de guitarra que es, sencillamente, increíble.
Con Always Within Me tocamos uno de los momentos más melódicos del disco, con un aire muy dramático y épico a lo largo de todos sus compases.
En resumen, el nuevo disco de Winger no hace sino mejorar la impecable trayectoria de un grupo que debería haber sido, y ser, mucho más grande.