“I hear the voices inside my head. There´s no denying it´s my private hell as I lie in bed”. Es curioso cómo se despierta un sentimiento en uno, en su corazón. Acto seguido, su cabeza lo analiza y es incapaz de decidir entre dejarse llevar por él o combatirlo. Y lo más sorprendente de todo es que sin que la cabeza haya tomado una decisión final, actuamos. Esto que así puede sonar confuso no es más que la eterna lucha entre qué hacer y qué no a la que todos nos vemos sometidos. Somos indecisos por naturaleza y más con los sentimientos, con aquello que nace del corazón.
A mí me pasa. A mí me está pasando. Durante las horas de luz me distraigo con mil cosas que hacen de mi duda un pensamiento relegado al fondo de mi mente. La luz tiene esa capacidad para ocultar las cosas, para cegarnos con su brillo y no dejarnos ver nada más. Pero las horas de luz terminan y cuando la noche cae, la oscuridad revela aquello que he intentado esconderme a mí mismo. Es curioso como la noche propicia determinados pensamientos, como los hace relucir, como nos imposibilita evitarlos, como nos obliga a encararlos queramos o no, nos guste o no, nos sintamos o no preparados.
Y aquí estoy, en medio de la penumbra, intentando ver con claridad, intentando despejar la duda, intentando averiguar qué hacer con este sentimiento, si aceptarlo o combatirlo, intentando convencerme a mí mismo de que lo que haga es lo mejor para mí. (más…)