Pantera – Hollow
Miércoles, 30 de Mayo de 2007
Su cara sonreía en la pequeña foto que aparecía en la pantalla de mi teléfono móvil. Una foto en un banco de piedra con la playa al fondo. Un banco de piedra sobre el que nos quitábamos la arena de los pies. Una playa en la que habíamos estado tirados al sol, mirando a las chicas pasar, hablando de temas trascendentales olvidados a los cinco minutos, pero que aún así, te dejan un sentimiento de hermandad con aquellos con los que los has compartido.
Una flor acarició mi brazo. La ligera brisa que se colaba por la ventana entreabierta agitaba su tallo. Era lo único que se movía en toda la habitación. Era lo único que podía moverse en toda la habitación. Yo me sentía incapaz. Sentía cada músculo de mi cuerpo, cada tendón, cada hueso. Sentía la sangre correr por mis arterias, por mis venas, por mis capilares. Sentía el aire deslizarse por mi nariz, por mi tráquea, por mis pulmones, pero me sentía incapaz de moverme. El movimiento era algo obsceno. La flor insistió y un escalofrío recorrió mi espalda. Sólo ella se movía. Sus compañeras de ramo permanecían erguidas, enhiestas como lanzan prestas a defender a aquel que no podía moverse, al único al que la brisa jamás mecería. (más…)






